Por caballo criollo se conoce a una raza equina que se distribuye por toda Amèrica del Sur en Amèrica Central y Amèrica del Norte. En los distintos países del continente se ha ido desarrollando de diverso modo. El caballo criollo es la raza característica Argentina y cada año son más quienes lo crían, lo utilizan para las duras tareas del campo, o lo disfrutan en sus momentos de ocio.
El caballo criollo es descendiente del caballo eberico traído por los conquistadores Españoles a Amèrica. Un compuesto genético de caballos de derivado del caballo berberisco del norte de África, del caballo del Valle del Guadalquivir en Andalucía y otros que se agrupaban en el género de caballos de trabajo llamados "jacas" o "rocines". Ya en América, algunos de ellos escaparon de las haciendas y misiones religiosas o fueron robados por los indios. En el campo formaron grandes tropas y expuestos a un entorno salvaje, la selección natural y la endogamia, les fijaron características genéticas propias. Cabe indicar que estas líneas genéticas están total o virtualmente extinguidas en la España y Portugal actuales.
Hubo un grupo de estancieros leales a las aptitudes del caballo criollo, que mantuvo sus animales sin mestizar, con las características adquiridas a través de 400 años de selección natural. A principios del Siglo XX, pese a todo, aún existían caballadas salvajes en la Patagonia, y también cerca de Buenos Aires, en los relictos de Sierras de la Ventania o Sierras de la Ventana y Sierras de Tandilia.
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